51326
post-template-default,single,single-post,postid-51326,single-format-standard,wp-custom-logo,theme-brick,select-core-1.2.1,woocommerce-no-js,caf-estudio-theme-ver-0.0,ajax_fade,page_not_loaded,smooth_scroll,paspartu_enabled,paspartu_on_top_fixed,paspartu_on_bottom_fixed,vertical_menu_outside_paspartu,vertical_menu_enabled,vertical_menu_left,vertical_menu_width_290,vertical_menu_with_scroll,columns-3,type5,wpb-js-composer js-comp-ver-6.4.1,vc_responsive

¡Hablo demasiado y rápido!

Conocer tus ritmos y velocidades al hablar, es sumamente relevante ya que implica entender y comprender tus pensamientos.

Cuando generamos un dialogo, nuestra mente esta llena de ideas, reflexiones, análisis, cuestionamientos…a lo que también debemos sumarle emociones, estados anímicos, tensión en nuestro cuerpo, etc. de los cuales debemos elegir cuales decir, omitir o simplemente no considerar en nuestra conversación; se suele decir que «cuando se piensa rápido se habla rápido» y algo de razón existe en ello. Quienes suelen hablar extremadamente rápido, no paran de hablar ya que su mente va a la velocidad de la luz, no se toman pausas, silencios inexistentes, cuesta conectar con la audiencia, no se genera un feedback orgánico ya que no da tiempo para intervenir, por ello es relevante conocer y trabajar primero en tu voz y preguntarnos:

¿Cómo deseo verme ante los demás? ¿Qué quiero comunicar? ¿Cómo utilizo mi voz en la entrega del mensaje? ¿Es correcta esta velocidad?

Cuando hablamos de comunicar, en especial sobre la utilización de nuestra voz, existen aspectos positivos, tales como:

  • Manejas tiempos acotados
  • Tu mente es mas productiva en menor tiempo
  • Al hablar rápido se debe entrenar un buen volumen y modulación

Aspectos negativos:

  • ¡No vas a conectar con todos! ya que quizás tu audiencia será siempre diversa
  • Silencios y pausas inexistentes
  • Te deshidratarás con mayor rapidez, por ello necesitarás beber liquido constantemente
  • Puede ser que tengas que repetir mas de una vez lo dicho
  • No tendrás la atención permanente de tu audiencia, ya que no generarás cambios de ritmo

Te aconsejamos comenzar a conocer tu voz con los siguientes pasos:

  • Observa a tu receptor o audiencia, como reaccionan
  • ¿Logras conectar con tu(s) interlocutor(es)?
  • ¿Se comprende lo que dices?
  • Eres consciente de tu cuerpo al hablar ¿si o no?

Siempre es necesario dar el primer paso, y este será el AUTOCONOCIMIENTO desde ahí es donde fortalecerás tu sello propio de comunicación.